Monseñor Víctor Hugo Palma - Obispo de Escuintla

Mensaje del obispo, con motivo del día de la madre

Comunicados Conferencia Episcopal de Guatemala + Diócesis de Escuintla
Comunicados Conferencia Episcopal de Guatemala + Diócesis de Escuintla
Mensaje del obispo, con motivo del día de la madre
/

Mensaje de Monseñor Víctor Hugo Palma
Obispo de Escuintla
con motivo del día de la madre

Señor, tú te haces presente en el amor de nuestros padres, de modo muy especial en el amor de nuestras madres ¡aleluya!.

Queridos amigos, queridos hermanos, les habla su servidor, monseñor Víctor Hugo Palma, Obispo de Escuintla, para felicitar en este día, de modo muy especial, a todas las madres. Las madres que, como nosotros sabemos, viven en el día a día, un reflejo del amor de Dios.

Cierto, el padre es también un reflejo del amor de Dios, pero la madre tiene alguna característica especial, esa en el mundo del cuidado, en el mundo de la entrega por sus hijos. En fin, una felicitación a las madres, porque pueden reflejar en el mundo, el rostro de Dios en el cuidado de la familia y especialmente en el cuidado de sus hijos.

Recuerden, la importancia de una madre que forme parte y tenga una familia, pues no cómo se dice tradicional, pero si una familia integrada: el padre y la madre y los hijos. Aunque en nuestro país y también en la costa, pues puede haber familia más amplias, los tíos, la abuela, pero la madre es siempre importante que esté acompañada del padre.

Hoy se habla de familias disfuncionales y es algo que ha crecido enormemente. Falta de matrimonio, falta del del esposo. Especialmente en estos ambientes nuestros y naturalmente esto influye en qué se hace más pesado para la madre, la educación de los hijos.

En la educación de los hijos, el equilibrio padre y madre son siempre, sumamente importantes. Felicitaciones a todas las madres en este día, pero recordar también que la maternidad, ese misterio maravilloso donde una mujer, pues colabora con Dios en la generación, en la procreación de la vida humana desde su seno. Este misterio de la maternidad está bajo ataque; bajo ataque porque hay condiciones sociales muy difíciles. Hoy tienen que trabajar el padre y la madre y aunque la madre hace un esfuerzo enorme, pues no puede cuidar a sus hijos como se debe.

Es el mundo que hemos creado. La mujer tiene derecho al trabajo, a la profesión, a todas las ocupaciones que tiene el hombre claro, porque el Señor los creó en igualdad de dignidad.

Pero ya a nivel de familia, la falta de un tiempo de dedicación de la madre a los hijos, sigue siendo algo bastante difícil, es una característica del tiempo actual. Por eso a las madres trabajadoras, también muy especial felicitación por todo lo que hacen por sus hijos.

Y naturalmente hermanos, es imposible dejar de hablar de una tremenda sombra que ahora se proyecta sobre la maternidad y es la tentación del crimen del aborto. El aborto es el rechazo al hijo que ya está concebido en las entrañas, quienes promueven esto hablan de los «derechos de la mujer».

Realmente no es que haya derechos de la mujer, hay derechos humanos, hablan de la libertad de la mujer, hablan de la libertad, del uso del cuerpo de la mujer, pero olvidan que el que está en sus entrañas también es una persona, no hay derecho personal que pueda pasar sobre el derecho del otro, que ya es una persona que está en el vientre materno, cualquiera sea la circunstancia.

Imaginemos una más situación de familia que resulta con otro hijo, Incluso una violación, pero la vida ya en el seno de la madre es una vida sagrada, es una presencia de Dios, por lo tanto, también felicitaciones a todas las madres que aunque sea madres solteras, van llevando ese misterio de la maternidad apoyando a la vida que está en su seno.

En la lengua maya del Quiché se dice «utiuxil», así se le llama al seno materno las entrañas maternas. Y eso quiere decir lugar de Dios, claro, todo esto lo ataca el feminismo, lo ataca el abortismo que no les importa lo que uno crea.

En el mundo árabe, se dice que una mujer que está esperando un hijo, esté en la condición que esté, siempre es como encontrar un oasis, un lugar maravilloso en el desierto. Felicitaciones a todas las madres que a pesar de la difícil situación, con que pueden llevar una maternidad lo siguen haciendo, salvando no solamente su propia vida porque hay abortos difíciles o embarazos difíciles, sino también salvando la vida de su hijo. Este «derecho al aborto», como digo, está siendo propuesto en el mundo de una manera diabólica. Papa Francisco nos lo recuerda, es un asesinato, un médico que ayuda a una mujer a evitar esa maternidad es un sicario (Audiencia general 10 octubre 2018). Es alguien que está matando la vida inocente.

De modo, pues que todas las madres reciban este saludo en este día, sepan que viven un misterio maravilloso, un reflejo especial del amor de Dios, pero en tiempos difíciles, por las condiciones con que hoy se debe trabajar, mantener a los hijos y por estas ideologías y todas estas tentaciones de rechazar la vida que se lleva en el vientre.

Las madres van todas al cielo, siempre lo he dicho, yo perdí a mi mamá en esta tierra hace poco tiempo, poco más de un mes. Creo que está en el cielo, mi madre, todas las madres tienen algo especial en el corazón de Dios.

Pidamos por todas las madres que viven, por aquellas que ya no están y de nuevo muy feliz día de la madre, la Diócesis de Escuintla saluda a todas las madres y les ofrece la palabra del Evangelio, la palabra donde Jesús estando en la Cruz, se acordó de su mamá y le encomendó a Juan diciéndole, hijo he aquí a tu madre y Juan la recibió (cf Jn 19, 25-27).

La maternidad sagrada, cuyo modelo es María, les ilumine a todas y muchas bendiciones queridas madres, en este día en que el mundo la recuerda con cariño. Amén.

Les bendiga Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Ave María Purísima, sin pecado concebida.