Monseñor Palma - Mensaje Pastoral

Decían: ¿Qué es esto…?

Monseñor Víctor Hugo Palma

La Buena Noticia de mañana recoge el estupor, y sin duda el desaliento del Pueblo que viviendo en el desierto el drama del hambre, es provisto de “algo” así como harina para hacer un pan demasiado sencillo (sin duda no llevarían levadura) al punto que la interrogante de la que procede el nombre “maná” (hebreo: Ma = ¿Qué? Hú = ésto…) describe su sorpresa pero también su desilusión: Dios da algo demasiado sencillo, pobre, para fortalecer el camino hasta la Tierra Prometida.

Cierto, algo tan sencillo, que se cansarán del famoso maná y su falta de sabor, y exigirán “carne” (Números 11, 5ss). Su desilusión y posterior aborrecimiento del pobre maná perfila el drama de la Encarnación de Cristo por todos los siglos: en su tiempo el problema era creer que ese hombre fuera Dios, y solo cien años después lo contrario: el problema era creer que ese Dios era un hombre (R. Cantalamessa El Santo de Dios).

La incertidumbre de la “presencia” de Cristo en la Eucaristía, y de su fuerza salvadora se va agudizando no solo con el ateísmo materialista, sino con todo materialismo y laicismo práctico que poco toma en cuenta la “fuerza de ese pan sencillo” como para cambiar la Historia desde dentro. Los santos y los mártires, como el sacerdote Beato P. Aplás (S. Rother) en Sololá-Chimaltenango, o los mártires de Quiché (sacerdotes, catequistas, un niño creyente) o del futuro mártir P. Hermógenes López en Guatemala, son por el contrario, testimonio de la certeza de la presencia fortalecedora de Cristo en la Eucaristía: lo opuesto a la incerteza y desilusión de un simple “’¿qué es esto?”.

Claro: es “cosa de Fe” creer y vivir el contacto con el “pan del cielo” presente en la hostia: contacto fuerte como el de la Hemorroísa que “apenas tocando su manto” quedó curada (Marcos 5,28) como bien decía San Agustín: “Tangit Christum, qui credit Christum”= “Toca a Cristo quien cree en Cristo”.

De ese contacto por fe más allá del “¿qué es esto?” proviene toda la fuerza para construir el Reino de Dios en medio de un mundo ensombrecido las ideologías contra la vida y la Fe, con la fuerza para sumir esa defensa por la Vida (cf. Marcha por la vida, 8 de Agosto 2021, #GuateEsProvida), la lucha contra la corrupción (cf. Mensaje CEG 25 Julio 2021): proviene la capacidad de seguir el camino venciendo el mal a fuerza de bien (cf. Romanos 12, 21).

El fundamento, claro está, lo tiene la expresión de Jesús: Él se dice “Palabra que sale de la boca” (es decir, del interior mismo) del Padre: mientras los judíos creían que Moisés había dado el maná, Jesús afirma que Él, maná verdadero, viene del Dios de su intimidad porque estaba “en el seno del Padre” (Juan 1,1 y 18) aunque se abaje a los pecadores, pues según Papa Francisco: “La Eucaristía no es el premio de los buenos, sino la fuerza de los débiles” (Audiencia, 26 de Noviembre 2013).

Como parte del camino hacia el Congreso Eucarístico Internacional de Septiembre 2021 en Budapest, con la presencia del Papa Francisco, se invita a seguir las breves catequesis preparatorias desde Guatemala (Visite: www.iglesiacatolica.org.gt) y a superar aun en medio de la Pandemia, la distancia de la Eucaristía, verdadera “secunda y maravillosa vacuna” contra la muerte definitiva, según lo dice el mismo Jesús a sus incrédulos e insatisfechos oyentes: “El que viene a mí no tendrá hambre y el que cree en mí nunca tendrá sed”.