500 años de la presencia eucarística de Jesús sacramentado en Guatemala

Congreso Eucarístico Nacional
Tu Palabra me da Vida
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500 años de la presencia eucarística de Jesús sacramentado en Guatemala
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Infinitamente sea alabado mi Jesús Sacramentado.

Queridos hermanos, permítanme un mensaje especial fuera de la serie, fuera del programa. Pero es imposible callar delante de este acontecimiento tan maravilloso que hemos vivido, el Congreso Eucarístico Nacional 2024.

En Acción de Gracias a que hace 500 años comenzó a celebrarse en nuestra tierra la Santa Misa, decimos la Santísima Eucaristía. Es un Congreso, entonces de acción de gracias. Es un Congreso que se funda no en costumbres humanas, sino en las innegables palabras de la Palabra de Dios, de la Biblia.

El lema del Congreso es Yo soy el pan de la vida, (Jn 6, 48). Recordemos que Jesús había multiplicado los panes. Las gentes querían panes materiales y él dice no, yo soy el pan vivo. El pan bajado del cielo, el pan que da la vida.

Naturalmente, este es un choque en la mentalidad de las personas. Hoy el mundo es materialista. Países que tuvieron mucha fe tienen pan en abundancia. No es que lo comparten mucho. Nosotros tampoco. Pero dejando este pan material, hay que buscar ese pan vivo que se ofrece, Jesucristo con su cuerpo y su sangre.

Digo difícil de comprender porque ocurre como cuando la samaritana, Jesús llega al pozo, le pide un vaso de agua. Ella no le quiere dar el agua. Y él dice Si tú supieras con quién estás hablando, tú me pedirías y te daría agua viva. Lo mismo no es el agua material, es el agua viva que es Jesucristo, fuente del agua de la vida.

En la Eucaristía sucede lo mismo. Nosotros sabemos que definitivamente es la presencia real de Cristo. Bueno, el mismo Lutero que fundó el protestantismo, él creía en la presencia real. Se enojaba si negaban la presencia real. Pero comenzó su reforma a golpes, con maldiciones, con brusquedades. Al final se fue perdiendo la Eucaristía. Dicen que está como un recuerdo. Dicen que es como un memorial de la cena. No, es la presencia real y verdadera. No creías en Jesús, carpintero que estaba ante los humanos. Tampoco vas a creer en Cristo Eucaristía en un pequeño pan.

Queremos pedir al Señor entonces que todos nos sintamos invitados y a darle gracias a Dios por este Congreso. Vamos a ofrecerlo por aquellos que han sido afectados por la lluvia en nuestro país, en otros países también. Si, la solución no es espiritual, también es material, pero una buena devoción, adecuada devoción eucarística, como decía el Papa San Juan Pablo II y lo repite Papa Francisco, quien se acerca al pan de la vida, se acerca también al que no tiene el pan material.

Jesucristo lo dice clarísimamente, el que no come mi carne y bebe mi sangre. Son verbos que están en el capítulo seis de Juan. Lastimosamente muchos se saltan eso y dicen no, este se refiere a la palabra. Decía Lutero que era la palabra, era el pan. Es una parte del pan. Pero el pan eucarístico es innegable porque así lo explica Jesús.

Vivamos este congreso con mucha alegría, participemos en las actividades que se van a hacer en diferentes diócesis y recordemos que es el pan que nos dará la vida eterna. Vamos a resucitar porque vamos a tomar parte en el cuerpo de un resucitado que es Jesús, el Señor.

Pidamos también por los sacerdotes, agradezcamos su ministerio. Agradezcamos a los ministros extraordinarios de la Eucaristía, agradezcamos a los catequistas de la comunión. La Iglesia Católica sabe que hay mediaciones, en el mundo protestante se niega esto solo la fe. Pero la fe falta. Cuando nosotros comulgamos, decimos el Cuerpo de Cristo, amén.

Pidamos, porque faltan sacerdotes, sin ellos no tenemos la Eucaristía. Que podamos tener siempre este pan que nos garantiza una vida eterna, como está escrito en la Palabra de Dios. Y que esto sea por intercesión de María Santísima. Ella llevó en su vientre al Hijo de Dios. La carne del Hijo de Dios. Después esa carne se da en la Eucaristía. Por eso le decimos: Ave María purísima sin pecado concebida.

María, Mujer eucarística, ruega por nosotros. Amén.